Hace unos días tuve la oportunidad de participar en un panel organizado por Aleyda Solis, junto a profesionales brillantes como Nitin Manchanda, Niklas Buschner, Jennifer L., Sharon Peredo Sahid, Gianluca Fiorelli, Maximilian Muhr, Gerry White, Sabine Langmann, Vanda Pókecz, Natalia Witczyk, Valen Correa y el resto de compañeros y compañeras que están viviendo (desde agencia, in-house y consultoría) esta etapa probablemente más compleja que ha vivido el SEO en décadas.
Si tuviera que resumir el tono general de las conversaciones en una sola sensación, diría que fue una mezcla de vértigo y madurez, por la velocidad del cambio y porque, pese al ruido, el mensaje fue sorprendentemente claro: no estamos ante la muerte del SEO, sino ante la necesidad de hacerlo mejor.

El verdadero cambio: del clic a la visibilidad con impacto
Durante años hemos trabajado con una narrativa relativamente cómoda: más tráfico orgánico implica más oportunidades de negocio. Incluso cuando el “zero-click” empezó a ganar peso, seguíamos teniendo métricas que nos permitían explicar el rendimiento.
Hoy en entornos de búsqueda con IA, el usuario puede resolver gran parte de su proceso de investigación sin abandonar la interfaz, por lo que el clic ya no es el centro del sistema.
Lo que empieza a ganar relevancia es la visibilidad cualificada, esto pasa por estar presente en la respuesta, formar parte del consenso, ser mencionado como referencia.
Así que toca cambiar el marco mental y no quedarnos solo con el concepto de optimizar páginas, sino de entender cómo nuestra marca es interpretada por modelos que sintetizan información.
La pregunta deja de ser “¿en qué posición estamos?” para convertirse en “¿somos parte de la respuesta cuando el usuario manifiesta su problema?”.
Irremediablemente esto tiene consecuencias profundas en cómo medimos y cómo explicamos nuestro trabajo.

El gran elefante en la sala es la atribución
Uno de los momentos más honestos del panel llegó cuando hablamos de métricas, si sacamos el tema de la atribución, todos coincidimos en que ya era compleja antes de la IA, pero hoy se parece más a una caja negra.
El usuario puede descubrir tu marca en un LLM, buscarla después en Google, hacer clic en un anuncio de marca y convertir vía tráfico directo. ¿A quién va el mérito?
En muchos casos, la única forma de aproximarnos a la realidad está siendo combinar señales imperfectas, por ejemplo con medidas de atribución autodeclarada (“¿cómo nos conociste?”), hacer seguimiento de la evolución de búsquedas de marca, trackear el tráfico referido desde LLMs, hacer análisis cualitativo de llamadas comerciales o incluso menciones en conversaciones de ventas.
Ninguna métrica por sí sola nos ofrece la foto completa pero juntas quizás empiecen a dibujar una tendencia, no aspiremos a las certezas absolutas, no son posibles, así que abracemos los indicadores direccionales.
Curiosamente, esto nos acerca mucho más al branding que al performance puro, y eso que durante muuuuchos años el SEO se ha apoyado en la trazabilidad como ventaja competitiva frente a otros canales.
Ahora estamos obligados a dialogar con métricas más amplias, más estratégicas y, en cierto modo, más maduras.

Marca, entidad y coherencia, lo que siempre debimos hacer
Si algo quedó claro es que muchas de las “nuevas” recomendaciones no son realmente nuevas, son fundamentos que ahora se vuelven innegociables:
- Construcción de marca
- Consistencia en el discurso
- Trabajo real sobre autoridad temática
- Estructura clara
- Schema bien implementado
- Enlazado interno estratégico
- Digital PR que genere menciones coherentes
- Colaboración entre SEO, contenido, producto, branding y ventas
Lo que cambia no es la naturaleza del trabajo, sino el nivel de exigencia, ya que los modelos no solo rastrean una URL, también interpretan entidades, relaciones, contexto y la coherencia del mensaje en todos los «touchpoints» (web propia, perfiles profesionales, menciones externas, entrevistas, UGC) pasa a ser un activo estructural.
En este sentido, uno de los enfoques más interesantes fue el de buscar formas de trabajar desde la investigación cualitativa como hablar con clientes, con equipos de ventas, con soporte.
Entender cómo describen realmente el producto, construir un glosario propio y hacerlo consistente en todos los canales.
Esa consistencia semántica es la que permite que los modelos asocien tu marca con determinados conceptos, no es una táctica rápida, es estrategia.

Internacionalización y sesgos: el reto añadido
Desde la perspectiva internacional, también se puso sobre la mesa un problema que no podemos ignorar, el sesgo hacia el inglés en muchos sistemas de IA.
Incluso cuando la consulta se realiza en otros idiomas, el contenido anglosajón domina con frecuencia las respuestas.
Para marcas europeas o latinoamericanas, esto supone competir en un terreno donde el contexto cultural y lingüístico no siempre juega a favor.
La construcción de autoridad se vuelve todavía más compleja, especialmente para proyectos nuevos o jóvenes.
La solución no pasa por abandonar la estrategia local, sino por reforzar la diferenciación, el “information gain” y la claridad de posicionamiento.
Si no puedes ganar por volumen histórico, tendrás que ganar por enfoque único.

¿Qué podemos esperar de 2026?
Las predicciones fueron variadas, pero hubo algunos puntos en común.
- La personalización va a intensificarse. Si hoy el seguimiento de prompts ya es frágil, en un escenario donde cada usuario tiene un historial y un perfil persistente, la idea de medir “la respuesta estándar” será cada vez menos representativa.
- La publicidad dentro de interfaces de IA crecerá. La visibilidad orgánica seguirá siendo relevante, pero convivirá con modelos de monetización más agresivos.
- El contenido audiovisual y el generado por usuarios ganará peso como fuente de entrenamiento y referencia. Y la presión hacia demostrar impacto real de negocio será cada vez mayor, especialmente en grandes organizaciones.
En otras palabras, menos métricas de vanidad, más responsabilidad sobre resultados.

Una conclusión incómoda pero necesaria
Si tuviera que quedarme con una idea final del panel, sería la de que el SEO está dejando de ser una disciplina centrada en la optimización táctica para convertirse en una disciplina de alineación estratégica.
Alinear marca, producto, contenido, experiencia y datos, entender que la visibilidad ya no se limita a una SERP clásica.
Aceptar que la atribución perfecta probablemente no volverá, y pese a todo, seguir siendo capaces de explicar con claridad qué problema estamos resolviendo y qué impacto generamos.
No es el momento de perseguir cada novedad con ansiedad, es el momento de reforzar fundamentos, escuchar más a los usuarios y asumir que nuestro trabajo, ahora más que nunca, está directamente conectado con cómo se entiende y se percibe la marca en un ecosistema donde las respuestas se sintetizan.
Y eso, lejos de reducir el papel del SEO, lo eleva.

Soy MJ Cachón
Consultora SEO desde 2008, directora de la agencia SEO Laika. Volcada en unir el análisis de datos y el SEO estratégico, con business intelligence usando R, Screaming Frog, SISTRIX, Sitebulb y otras fuentes de datos. Mi filosofía: aprender y compartir.
